El Águila Real

El Águila Real

El Águila Real

El águila real, también conocida como águila caudal, recibe el nombre científico de Aquila chrysaetos. Es una de las águilas más conocidas y ampliamente distribuidas por todo el planeta. Su plumaje es castaño oscuro con tonalidades doradas en la cabeza y el cuello, mientras que en los hombros y el extremo de la cola presenta algunas plumas de color blanco. Cuando son jóvenes, la presencia de plumas blancas es más abundante, pero a medida que va creciendo, éstas tienden a desaparecer. Sus patas están emplumadas hasta el nacimiento de los dedos. Las hembras son de mayor tamaño que los machos, pudiendo alcanzar el metro de longitud entre el pico y la cola, y los 2,3 metros de envergadura alar. Los machos apenas llegan a los dos metros de envergadura alar, y alcanzan un peso entre los 2,9 y los 4,5 kilos, por los entre 4 y 6,75 kilos de la hembra. El águila real tiene un batear de alas muy potente, pero su forma de vuelo más usual es el planeado. Aprovecha las corrientes ascendentes de aire caliente para subir planeando circularmente hasta unas alturas increíbles, pudiendo llegar a los tres kilómetros de altitud. Es capaz de volar incluso con fuertes ráfagas de viento, manteniendo en estas ocasiones las alas semiplegadas. Y durante un descenso en picado, es capaz de alcanzar los 300 km/h.
El águila real alcanza la madurez sexual entre los cinco y los seis años de edad. A partir de entonces y entre los meses de enero y marzo, comienza la época de reproducción, y  es habitual ver al macho y a la hembra volando juntos y simulando ataques en los que se entrechocan las garras. Son aves monógamas, es decir, que se mantienen con la misma pareja mientras ésta viva. Construyen varios nidos en su territorio, que alternan cada año. La base de los nidos se construye con tres gruesas ramas sobre las que se acondiciona el nido, propiamente dicho, de palos y ramas menos gruesas. Según las zonas, anidan en árboles altos o bien en rocas escarpadas y acantilados. Cada nueva temporada de cría se le añaden nuevos pisos de ramas al nido, por lo que no es raro que alcance el metro y medio de altura y dos de diámetro tras varios años de uso. Tras el apareamiento, la hembra incuba durante 45 días los huevos. Suele poner entre uno y dos huevos, pero solamente sobrevivirá un único polluelo, normalmente el primero que nace, ya que el más joven muere por falta de atención de los padres o porque el hermano mayor lo expulsa del nido. El polluelo nace completamente cubierto por un plumón blanco, que irá perdiendo a medida que le vayan saliendo las plumas. Los jóvenes son alimentados por sus padres en el nido hasta que se independicen, principalmente por una dieta a base de pájaros, ya que no les suelen dar mamíferos. Entre los 50 y los 80 días de nacido, el aguilucho ya tiene todas las plumas completamente desarrolladas y comienza con sus primeros vuelos.
Siempre caza desde el aire, ayudada por su agudeza visual, que es capaz de localizar a la presa desde varios cientos de metros de distancia. También destaca su gran fuerza y velocidad, que junto a su pico ganchudo y poderosas garras, es capaz de dar caza hasta cabras, jóvenes ciervos o jabalíes. Los ratones, conejos, liebres, zorros, serpientes y otras aves; también pasan a formar parte de su dieta. Si después de un centenar de metros de persecución no consigue su objetivo, el águila abandona y se reserva para otra ocasión. También puede alimentarse de carroña.
El águila real se adapta a gran número de hábitats distintos, aunque tiene preferencia por zonas montañosas y laderas con precipicios. También es normal que frecuente llanuras y estepas, cultivos de secano, etc. Actualmente se encuentran poblaciones estables en Noruega, Escocia, la Península Ibérica y los Alpes italianos. En el resto de Europa ha habido un declive de la especie, al igual que en América, pero en el resto de su distribución permanece estable. La especie no presenta riesgo de extinción.

Clasificación Científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Aves
Orden: Accipitriformes
Familia: Accipitridae
Subfamilia: Buteoninae
Género: Aquila
Especie: Aquila chrysaetos

El Pez Espada

El Pez Espada

El Pez Espada
El pez espada, también llamado gladiador, recibe el nombre científico de Xiphias gladius. Es un gran depredador, caracterizado por su pico largo y aplanado, y que no lo debemos confundir con la especie de los marlines, ya que aunque se parecen mucho, estos últimos tienen el pico cónico y la aleta dorsal mucho más pronunciada. La hembra puede llegar a medir 4,3 metros de largo y a superar un peso de 500 kilos, mientras que los machos son mucho más pequeños y apenas alcanzan los 135 kilos. Su cuerpo es alargado y cilíndrico, oscuro por su parte dorsal y blanquecino por la ventral. Los adultos solo presentan una quilla caudal a cada lado del cuerpo y no tienen aletas pélvicas ni escamas. Sus ojos son grandes y están situados en los laterales.
El pez espada tiene la capacidad de regular la temperatura de su cuerpo y la suele mantener entre los 10 y los 15 grados centígrados, temperatura superior a la del agua por donde se mueve. Este aumento de temperatura hace que su visión sea más precisa y le ayuda a la hora de cazar una presa. Además de la vista, su olfato también juega un papel muy importante, ya que es quien determina el ataque final a la presa. Durante el día se suele mantener en aguas profundas, para ascender a aguas más superficiales durante la noche.
El macho alcanza la madurez sexual entre los tres y los cuatro años, mientras que la hembra lo hace entre los cuatro y los cinco. En las zonas cálidas, el desove se produce durante todo el año, pero en zonas más frías solo tiene lugar durante la primavera y el verano. Se estima que las hembras pueden albergar en sus gónadas entre un millón y 30 millones de huevos. Los huevos miden entre 1,6 y 1,8 milímetros, son fecundados externamente y el desarrollo embrionario dura tan solo dos días y medio. De cada huevo nace una cría casi sin pigmentación, que mide unos cuatro milímetros de longitud y que suelen vivir muy cerca de la superficie. A medida que va creciendo, su cuerpo se afina y estiliza, mientras que su pico se va desarrollando. La parte superior va creciendo más que la inferior, hasta formar su característico pico. La aleta dorsal también se empieza a desarrollar, y cuando alcanza los 23 centímetros de longitud, ésta se extiende por todo el largo de su cuerpo. A medida que el pez crece, la aleta dorsal se transforma para formar un único lóbulo, y cuando supera los 52 centímetros de longitud comienza a desarrollarse la segunda aleta dorsal. El pez espada tiene un crecimiento diferencial según el sexo, y se cree que puede llegar a vivir unos 20 ó 25 años.
Dentro de la alimentación del pez espada se encuentran los atunes, los calamares, las barracudas, los verdeles, las caballas, los jureles, las anchoas, etc.
Sus depredadores naturales no suelen ser muchos, sobretodo una vez que es adulto. Solamente se suele ver amenazado por algunos tiburones como los marrajos o las tintoreras. La orca o la falsa orca también le suponen un peligro elevado, así como un tiburón pequeño llamado tollo (Isistius brasiliensis), que es capaz de morder el músculo del pez espada. Sin embargo, cuando son jóvenes son más vulnerables. Se han encontrado peces espada jóvenes en los estómagos de marlines, atunes y en general en los estómagos de las grandes especies depredadoras del sistema pelágico oceánico.
Aunque es un pescado comestible, tanto niños como mujeres embarazadas deben limitar o suspender su consumo, ya que contiene altos niveles de mercurio. El mercurio es un metal pesado tóxico para los riñones, el sistema cardiovascular y el sistema nervioso.

Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Actinopterygii
Orden: Perciformes
Suborden: Scombroidei
Familia: Xiphiidae
Género: Xiphias
Especie : Xiphias gladius

El Koala

El Koala

El Koala
El koala es un mamífero marsupial, es decir, que tienen un corto desarrollo en el útero materno, para luego completar gran parte de su crecimiento agarrados a las glándulas mamarias del interior de la bolsa marsupial. Tal y como hacen los canguros, que tal vez sea el marsupial más conocido. También se le conoce como el perezoso australiano debido a la lentitud de sus movimientos, sobre todo cuando su alimentación no es muy abundante, ya que ralentiza sus movimientos para economizar energía. Su nombre científico es Phascolarctos cinereus.
Los koalas alcanzan la madurez sexual a los dos años, pero no suelen empezar a aparearse hasta alcanzar los tres o cuatro años. Las hembras maduran antes que los machos, ya que los machos dominantes mantienen alejados a los más jóvenes. Durante la época de celo, que suele ser entre los meses de septiembre y marzo, los machos dejan a un lado su habitual calma y tranquilidad para pasar a ser muy agresivos, siendo capaces de infligir heridas con sus afiladas garras a otros machos que se acerquen a sus hembras. El macho dominante se aparea con todas las hembras que tenga a su alcance, mientras que las hembras pueden hacerlo con el mismo macho en múltiples ocasiones. La gestación dura 35 días, y la cría al nacer pasa directamente a la bolsa marsupial. En ese momento la cría apenas alcanza el gramo de peso y los dos centímetros de longitud, pero enseguida comenzará a alimentarse de la leche de la madre dentro de la bolsa. Cuando alcanza las 22 semanas de vida suele abrir los ojos y ya es capaz de asomar la cabeza fuera de la bolsa marsupial. A partir de ese momento, la madre comienza a producir una especie de papilla, que la cría comenzará a tomar además de la leche, y las irá preparando para que su estómago se adapte al cambio de la leche por las hojas de los árboles. Al año edad, la cría comienza a alimentarse de hojas, y es a partir de ese momento cuando más rápido es su crecimiento. Crece hasta tal punto que ya no cabe en la bolsa y la madre la suele cargar a la espalda. Ya la cría es capaz de valerse por sí sola y la madre estaría lista para un nuevo embarazo, pero suele estar con su cría hasta el año y medio aproximadamente. Pero si la madre no vuelve a quedar preñada, su descendencia podría seguir a su lado hasta los tres años de vida.
Un koala adulto puede alcanzar los 76 centímetros de longitud. Su cuerpo es robusto y está cubierto de un suave pelo de color marrón grisáceo. Su cabeza es grande, redonda y presenta unas orejas grandes, redondas y peludas. Su dentadura tiene unos afilados incisivos que le sirven para cortar las hojas de las que se alimenta. Las extremidades posteriores son cortas, con pies grandes dotados de cinco dedos. Las extremidades anteriores tiene cinco dedos, dos de ellos opuestos a los otros tres, cada dedo posee una garra fuerte y grande. Las patas traseras no tienen garras en el dedo mayor, y el segundo y tercer dedo están fusionados para formar un garfio con el que pueden extirparse las garrapatas, de las que sufren a menudo. La principal diferencia entre las hembras y los machos, es que las hembras tienen la bolsa marsupial y los machos no. Además, los machos presentan una glándula en el pecho que desprende olor y que las hembras no tienen. Los koalas cuentan con una amplia variedad de sonidos, que les permiten comunicarse a grandes distancias. Tanto las hembras como los machos gritan cuando tienen miedo. Emiten un sonido fuerte, como el de un bebé cuando llora, que se produce en situaciones de estrés y normalmente suele ir acompañado de temblores. Los machos producen una especie de ronquido para manifestar tanto su presencia como para demostrar su posición social. Las hembras no aúllan tanto como los machos. Sin embargo, sus gritos sirven tanto como aviso de agresión o como parte de su comportamiento sexual. Pueden ser poco amenazadoras cuando intercambian unos suaves chillidos con sus crías; pero también, agresivas cuando gruñen expresando su enfado o su malestar.
En estado salvaje, la esperanza de vida suele ser de unos 15 años para las hembras y tan solo unos 10 para los machos, pero hay datos de hembras que en cautividad han alcanzado los 19 años. Los koalas tienen un sistema inmunitario muy débil. Las enfermedades respiratorias, digestivas y urogenitales son muy típicas en ellos. Así como la deshidratación, las úlceras de estómago e incluso el cáncer. También pueden padecer atrofias musculares e infecciones de clamidia, sobre todo en la época de apareamiento. Las garrapatas son un mal menor, pero éstas se les pegan con mucha facilidad. A medida que envejecen, los dientes van teniendo un desgaste, y se han dado casos en los koalas más viejos, que han llegado hasta morir de hambre por no poder masticar las hojas.
Los koalas viven en los árboles, especialmente eucaliptos, y realizan la mayoría de sus actividades por la noche. Siendo capaces de dormir hasta 20 horas al día, no se sienten cómodos en el suele y siempre prefieren los árboles. Sus depredadores naturales son las lechuzas, las águilas, las serpientes, los varanos y los dingos. Mientras que los incendios y las épocas de sequía también pueden ser muy peligrosas para ellos.
Solamente se pueden encontrar a los koalas en su hábitat natural en el Este de Australia, y en menor medida en el Sur de dicho continente.
Ahora mismo la especie no presenta el menor riesgo de extinción.

Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Diprotodontia
Familia: Phascolarctidae
Género: Phascolarctos
Especie: Phascolarctos cinereus

El Tiburón Blanco

El Tiburón Blanco

El Tiburón Blanco
El tiburón blanco, también conocido como jaquetón, tiene una piel muy áspera que está compuesta por duras escamas. Presenta el vientre completamente blanco, mientras que su dorso es gris o azulado, lo que le sirve para camuflarse. Así, visto desde abajo puede confundirse con la luz del Sol, y visto desde arriba se puede confundir con las oscuras agua marinas. Su morro es cónico, corto y grueso; mientras que su boca es muy grande y tiene forma de arco. Este tiburón siempre nada con la boca entreabierta, puesto que necesita que esté entrando agua continuamente para que salga por las branquias, porque de no ser así, las branquias se cerrarían y el tiburón se ahogaría. Esto sucede porque estos tiburones no poseen opérculos, que son una especie de aleta de huesos duros que cubren y protegen las branquias. Por ese motivo, y por carecer de la vejiga natatoria que controle su flotabilidad, esta especie tiene que estar siempre en continuo movimiento, porque además de asfixiarse se hundiría en el agua. Los dientes del tiburón blanco son grandes, aserrados, anchos y tienen forma triangular. Su dentadura presenta dos hiladas de dientes principales, y detrás de éstas, pueden haber dos o tres hiladas más que están en continuo crecimiento y preparándose para suplir los dientes caídos. Así se irán formando nuevas hiladas de dientes a lo largo de los años. Con esta mandíbula, el gran blanco puede ejercer una fuerza que puede llegar hasta las 24 toneladas. Los orificios nasales son muy estrechos, mientras que los ojos son pequeños, circulares y completamente negros. En los costados se sitúan cinco hendiduras branquiales, dos aletas pectorales bien desarrolladas y de forma triangular, y otras dos, cerca de la aleta caudal, mucho más pequeñas. La caudal está muy desarrollada, al igual que la gran aleta dorsal de su lomo, de forma inconfundible para cualquiera. También tiene otras dos aletas pequeñas cerca de la cola, la segunda dorsal y la anal. Su vista está bien desarrollada, pero si un sentido tiene que destacar sobre el resto, éste es el olfato. Es capaz de detectar unas gotas de sangre a kilómetros de distancia, lo que atraería al animal y lo haría volverse más agresivo. Las terminaciones nerviosas que posee en el extremo frontal, recogen la menor vibración en el agua y guían al tiburón hasta una posible presa. También tiene otros receptores cerca de los orificios nasales que le sirven para orientarse en sus migraciones. Aunque no está totalmente demostrado, es posible que estos tiburones puedan vivir unos 15 ó 30 años.
El macho es más pequeño que la hembra y alcanza la madurez sexual a los cuatro años, cuando alcanza los 3,8 metros de largo. Para entonces ya habrán desarrollado unas extensiones en la aleta pélvica que las utilizan como órganos copuladores. La hembra alcanza esta edad entre los cuatro y los seis años, cuando su longitud oscila entre los 4,5 y los 5 metros. La reproducción se produce en aguas templadas, durante la primavera o el verano. Esta especie es ovovivípara, por lo que entre los 4 y 14 huevos que pueden poner, permanecerán en el interior del útero de la madre hasta que eclosionen, para luego las crías ser paridas vivas. Puede ocurrir que se dé el canibalismo intrauterino y las crías más débiles y los huevos aún sin abrir, sean devorados por sus hermanos más fuertes, pero esto no llega a estar totalmente demostrado. Al final nacerán tres o cuatro crías, con una longitud de unos 120 centímetros, que nada más nacer ya se alejan de su madre para evitar ser devoradas por ésta. Desde entonces llevan una vida solitaria, con la virtud de crecer muy rápido.
El tiburón blanco se alimenta principalmente de mamíferos marinos. Para darles caza, se colocan varios metros por debajo de la víctima y cuando llega el momento de atacar, lo hacen hacia arriba con potentes movimientos de su cola y con la mandíbula abierta. El impacto suele llegar en el vientre, donde el tiburón aferra fuertemente a la víctima. Si ésta es pequeña, la mata en el acto y posteriormente la engulle entera. Si es más grande, arranca un gran trozo de la misma que ingiere entero, ya que sus dientes no le permiten masticar. La presa puede quedar entonces muerta o moribunda, y el tiburón volverá a alimentarse de ella arrancando un pedazo detrás de otro. Esta especie también consume carroña, especialmente la que procede de cadáveres de ballena a la deriva, mientras que cerca de las costas, los tiburones blancos consumen grandes cantidades de objetos flotantes por error. Suelen atacar tanto al amanecer como al atardecer.
La orca es el único animal que puede ser una amenaza para el tiburón blanco, sobre todo cuando éstos son jóvenes.
El tiburón blanco vive sobre las zonas de plataforma continental, cerca de las costas, donde el agua es menos profunda. Es en estas zonas donde la abundancia de luz y corrientes marinas genera una mayor concentración de vida animal, lo que para esta especie equivale a una mayor cantidad de alimento. Sin embargo, están ausentes de los fríos océanos ártico y antártico, a pesar de su gran abundancia en plancton, peces y mamíferos marinos. Los tiburones blancos tienen un avanzado metabolismo que les permite mantenerse más calientes que el agua que les rodea, pero no lo suficiente como para poblar estas zonas extremas. Áreas con presencia frecuente de tiburones blancos son las aguas de las Antillas Menores, el Golfo de México hasta Florida y Cuba y la Costa Este de Estados Unidos desde allí hasta Terranova; la franja costera de Rio Grande do Sul a la Patagonia, la del Pacífico de América del Norte (desde Baja California hasta el sur de Alaska, donde llegan en años anormalmente cálidos) y del Sur (desde Panamá a Chile); archipiélagos del Pacífico como Hawái, Fiji y Nueva Caledonia; Australia (con la excepción de su fachada norte, siendo abundante en el resto), Tasmania y Nueva Zelanda, siendo muy frecuente en la zona de la gran barrera de coral; norte de Filipinas y todo el litoral asiático desde Hainan hasta Japón y la isla de Sajalín; Seychelles, Maldivas, Sudáfrica (donde es muy abundante) y las zonas cercanas a la desembocadura de los ríos Congo y Volta; y la fachada costera desde Senegal a Inglaterra, con agrupación apreciable en las islas Cabo Verde y Canarias, penetrando también en los mares Mediterráneo y Rojo. En éstas últimas zonas es donde la presencia humana, manifestada a través de la sobreexplotación pesquera y la contaminación de las aguas, han reducido considerablemente la distribución de esta especie. A pesar de ello, parece que persiste en el área alguna zona de cría, como por ejemplo la del Estrecho de Messina. Ocasionalmente, esta especie puede alcanzar también aguas de Indonesia, Malasia, el Mar de Ojotsk y la Tierra del Fuego.

Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Clase: Chondrichthyes
Subclase: Elasmobranchii
Orden: Lamniformes
Familia: Lamnidae
Género: Carcharodon
Especie: Carcharodon carcharias

Distribución del tiburón blanco

El Tiburón Tigre

El Tiburón Tigre


El Tiburón Tigre

El tiburón tigre, cuyo nombre científico es Galeocerdo cuvier, presenta una serie de rayas oscuras transversales en los costados y el dorso. Esta peculiaridad hace recordar el tigre asiático, y de ahí viene su nombre. El color de su piel puede variar entre el gris, el azul y el verde azulado, mientras que sus rayas tienden a desaparecer a medida que el tiburón va envejeciendo. Pero tanto su cara como su vientre son de color blanco. Tiene unos ojos bien grandes y redondos, y sus orificios nasales se encuentran muy adelantados, casi en posición frontal. Los tiburones tigre tienen también, como gran parte de los peces, un órgano sensorial llamado línea lateral, que se extiende en sus flancos y que les permite detectar vibraciones en el agua, muy útiles para cazar en la oscuridad de la noche o en grandes profundidades. También, para mejorar su visión en condiciones de poca visibilidad, cuentan con una capa reflectante detrás de la retina, que les permite incrementar la luz disponible y mejorar su visibilidad. Presenta una cabeza bastante aplastada, con un morro chato y una boca de gran tamaño con unos pliegues labiales bien desarrollados. Su dentadura está formada por dientes grandes, ganchudos y afilados, con los bordes en forma de sierra. Si el tiburón pierde algunos de sus dientes, éste es sustituido por otro nuevo que crece en su lugar. Los dientes son muy fuertes, lo que les permite romper los huesos de grandes animales e incluso los caparazones de las tortugas. Su aleta dorsal es larga, puntiaguda y está muy desarrollada. Mientras que las aletas delanteras son anchas y en forma de hoz. La aleta caudal tiene un lóbulo superior de mayor tamaño que el inferior. Las cuatro aletas posteriores, dos ventrales y dos dorsales, son bastante pequeñas, y la aleta anal presenta forma de quilla. Estamos ante un animal bastante corpulento, pudiendo alcanzar la tonelada y media de peso, y superar los cinco metros de longitud.

El tiburón tigre es ovovivíparo, es decir, que la hembra pone huevos, pero estos permanecen dentro de su cuerpo hasta que el embrión está completamente desarrollado. Después de haberse nutrido de la placenta, de una forma similar a la de los mamíferos, las crías son paridas vivas con una longitud de entre 60 y 70 centímetros. En un parto pueden nacer entre 30 y 50 crías, y éstas alcanzan la madurez sexual entre los cuatro y los seis años de edad. Para entonces los machos llegan a medir los 2,2 metros de longitud, mientras que las hembras alcanzan los 2,6. La hembra no solo es mayor que el macho, sino que también es más agresiva. El ejemplar más viejo conocido llegó a vivir 50 años.

Estamos ante un depredador solitario y predominantemente nocturno que ataca a todo tipo de presas. Sus víctimas pueden ser peces, crustáceos, gasterópodos, mamíferos marinos, aves, tortugas e incluso otros tiburones. Por los restos encontrados en su sistema digestivo, es capaz de tragar hasta basura. Este tiburón tiene un papel protagonista en el equilibrio de poblaciones de diferentes especies ya que se alimenta de las más numerosas y, como el resto de tiburones, de las más débiles o enfermas e incluso de carroña de grandes animales como ballenas. Se considera una de las especies de tiburón más peligrosas y agresivas, situado en el segundo lugar en número de ataques registrados en los seres humanos tras el tiburón blanco principalmente por su tendencia a acercarse a las costas y desembocaduras de ríos en busca de alimento.
Se encuentra principalmente en aguas tropicales y subtropicales de Oceanía y el sureste asiático, llegando por el norte a Japón y por el sur hasta Nueva Zelanda. También habita en aguas costeras de todo el Océano Índico, el Golfo Pérsico y el Mar Rojo. En América, en la costa del Pacífico desde el sur de California al norte de Chile, y en el Atlántico, desde el Río de la Plata hasta Nueva Inglaterra, siendo particularmente abundante en el Caribe y el Golfo de México. En África está presente en el Golfo de Guinea, desde donde se extiende bordeando la costa noroeste del continente hasta alcanzar Marruecos. Aunque ausente del Mediterráneo, existe una población exigua en el Golfo de Cádiz y áreas circundantes que ocasionalmente se adentra en el Estrecho de Gibraltar.
La especie no está en peligro de extinción.

Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Chondrichthyes
Subclase: Elasmobranchii
Superorden: Selachimorpha
Orden: Carcharhiniformes
Familia: Carcharhinidae
Género: Galeocerdo
Especie: Galeocerdo cuvier

Distribución del tiburón tigre

El Oso Panda

El Oso Panda


El Oso Panda

Si miramos la clasificación científica del oso panda, también llamado panda gigante, nos encontramos con que su superreino es Eukaryota, pertenece al reino Animalia, filo Chordata, subfilo Vertebrata, clase Mammalia, orden Carnivora, familia Ursidae, género Ailuropoda y especie Ailuropoda  melanoleuca. Ha existido una gran controversia con respecto a su familia, pero los últimos estudios de su ADN demuestran que forma parte de la familia de los osos Ursidae, siendo su pariente más cercano el oso de anteojos.

Un dato muy curioso, tanto es así que la mayoría de las personas se confunden, es que a pesar de que el 99% de su alimentación se basa en el consumo de caña de bambú, estamos ante un animal carnívoro y no herbívoro. Se sabe que además del bambú, el oso panda también se alimenta de insectos y huevos como fuente de proteínas, pudiendo incluso incorporar a su dieta pequeños roedores, peces y algunos frutos. Sus dientes están adaptados para triturar los troncos de bambú y llegar a su pulpa, pudiendo consumir hasta 40 kilos de bambú por día, de los que unos 23 de media pasarán a formar parte de sus defecaciones. A pesar del agua que le aporta el bambú, es frecuente verlos bebiendo agua de los riachuelos e incluso masticando nieve.

Su morfología es similar a la de cualquier otra especie de oso, pero el panda presenta el vientre, la cara y el lomo de color blanco; mientras que sus miembros, hombros, orejas, nariz y los pelos de alrededor de sus ojos, son de color negro. Sus orejas son ovales y erectas. Las patas delanteras son más fuertes y más largas que las traseras, lo que le permite escalar. A diferencia de otros osos, el oso panda presenta seis dedos en vez de cinco. En realidad se trata de un segundo pulgar que no llega a ser un dedo, sino una prolongación de uno de los huesos de la muñeca, que les es de gran utilidad a la hora de manejar las cañas de bambú. Sus ojos son pequeños, y otra diferencia con respecto a otros osos, es que sus pupilas no son redondas, sino rasgadas como la de los gatos. De ahí que en china también se le conozca como oso-gato.

El oso panda alcanza su madurez sexual entre los cinco y los siete años. En primavera es cuando llega la época de reproducción, y es entonces cuando pueden verse de entre dos a cinco machos compitiendo por una hembra fértil. El macho vencedor puede copular a la hembra en varias ocasiones, para así asegurarse la fecundación. El tiempo de cópula es muy corto, entre 30 segundos y cinco minutos. La gestación dura unos 135 días, y pasado este tiempo puede nacer una o dos crías, pero la madre solo optará por criar a la que mayores posibilidades de sobrevivir tenga, en el caso de haber parido dos. El peso de la cría al nacer es de tan solo unos 90 ó 130 gramos, lo que supone el 1/900 del peso de la madre. Teniendo en cuenta que el peso de los adultos oscila entre los 70 y los 125 kilos. Al nacer la cría es ciega y su piel tiene una coloración rosada, producto de una reacción química entre la piel del recién nacido y la saliva de su madre. Un mes después del nacimiento el panda adquirirá su tradicional pigmentación. La madre amamanta a su cría entre 6 y 14 veces al día, y solo abandona a la cría durante tres o cuatro horas para alimentarse ella. A partir de los 75 días de nacida, la cría empieza a caminar torpemente, pero la madre la empieza a estimular jugando con ella. El destete se produce al año de vida, pero la cría permanecerá con su madre hasta los dos años, por lo que el intervalo entre una camada de crías y otra, suele durar algo más de dos años.

La esperanza de vida de un oso panda es de 12 años, aunque se han dado casos en los que han alcanzado los 25. Actualmente se encuentra bajo amenaza de extinción. Su baja tasa de natalidad y su alto índice de mortalidad infantil no ayudan mucho a conservar la especie. Si a todo esto añadimos la destrucción de su ambiente natural y la destrucción de la caña de bambú, su principal alimento, estamos ante un serio problema. El Gobierno chino ha tomado cartas en el asunto y la Ley es muy rígida en cuanto a su caza, lo que ha disminuido la problemática.

Hoy en día, tan solo podemos encontrar poblaciones de osos panda en estado salvaje, en el sudoeste de China. Viven entre los 1200 y los 3400 metros de altitud en las sierras de Minshan, Qinling, Qionglai, Liangshan, Daxiangling y Xiaoxiangling. 

El Guepardo

El Guepardo


El Guepardo

El guepardo es un mamífero carnívoro que pertenece a la suborden Feliformia, a la familia Felidae, subfamilia Felinae, género Acinonyx y su especie es Acinonyx jubatus. Es el animal terrestre más rápido que existe, pudiendo alcanzar una velocidad punta entre 95 y 115 km/h, durante cortos espacios de tiempo. En una carrera a esta velocidad no suele recorrer más de 400 ó 500 metros, pero es capaz de acelerar de 0 a 95 km/h en tan solo 3 segundos. Su longitud oscila entre 1,1 y 1,5 metros, mientras que la de su cola suele estar entre los 55 y los 80 centímetros. Los machos son algo mayores que las hembras. Su altura va desde los 74 hasta los 90 centímetros y su peso oscila entre 35 y 60 kilos. De entre todos los felinos, es el que tiene el corazón mayor con respecto a su tamaño, lo que le permite bombear sangre con más fuerza que al resto. Sus pulmones y fosas nasales también son mayores que la de otros felinos, lo que les hace absorber mejor el oxígeno. Además, su larga cola le da estabilidad en las persecuciones. Otra diferencia notable con respecto a otros felinos es que sus garras no son retráctiles, lo que les ayuda a ser más eficaces a altas velocidades. El guepardo no puede rugir, sino que emite un sonido agudo muy parecido al de algunas aves para hacer posible el encuentro con otros guepardos o con las crías en el caso de una hembra tras la caza. 

La madurez sexual la alcanzan cuando están próximos a los dos años, entre los 20 y los 23 meses de vida. Su gestación dura entre 90 y 95 días, y suelen parir camadas de entre 2 y cinco crías. Las crías suelen pesar unos 300 gramos al nacer. Los cachorros no serán capaces de seguir a la madre hasta las cuatro semanas de edad. Los otros animales, el frío y el hambre hacen estragos entre ellos antes de cumplir los tres meses. Solo tres de cada diez sobrevivirán a este periodo. La madre trasladará a los pequeños de lugar, poniéndolos a salvo de otros depredadores como leones, leopardos, hienas y otros felinos. La hembra se ocupa de los cachorros sin la ayuda del macho. Para enseñarles a cazar suele capturar vivas algunas crías de gacela que luego les ofrece para despertar su instinto de cazadores. A los diez meses, los pequeños ya pueden cazar algunas piezas pequeñas. Al cumplir un año y medio, la camada pierde todo contacto con la madre, pero siguen juntos hasta el primer celo. Entonces las hembras se separan e inician su solitaria vida. Los machos, en cambio, permanecerán juntos para cazar en grupo de manera más efectiva y defender mejor su territorio.

El guepardo suele cazar en las horas centrales del día, justo cuando los otros depredadores duermen; puesto que de no ser así, puede que tanto las hienas, como el leopardo o incluso el león, les roben las piezas de caza. Su estructura física adaptada a la velocidad limita su capacidad de lucha y defensa, ya que su cuerpo es esbelto y fino a expensas de una musculatura potente y la fuerza en sus zarpas lo limitan al momento de enfrentarse con un oponente con dotes más defensivas. Así, es probable que el guepardo sufra una fatal derrota. Por este motivo se retira antes de que suceda y de este modo evita ser dañado. El guepardo tiene una vista muy desarrollada, observa a sus víctimas desde lejos, es paciente y tranquilo, sabe escoger su presa y esperar el momento adecuado. Así no malgasta sus energías, como por ejemplo hace el león cuando está hambriento.  El guepardo, en cambio, espera. Y cuando finalmente empieza a correr, acierta en la mayoría de las ocasiones. Suele cazar impalas y gacelas, aunque también atrapa crías de otros mamíferos, especialmente de ñu y cebra. Escoge la táctica de caza en función del terreno y la situación. Si el terreno le permite acercarse sigilosamente, pondrá en práctica toda su habilidad para atacar desde lo más cerca posible, y aprovechar luego la desbandada para lanzarse sobre la víctima más cercana ignorando al resto. Cuando el terreno es demasiado regular, estudiará la situación desde lejos esperando que algún adulto se retrase o buscando un ejemplar más vulnerable que el resto. Si no tiene más remedio, también puede comenzar la carrera desde lejos, manteniendo una carrera de fondo que separe del grupo a alguna hembra en gestación o a alguna cría a la que atacará enseguida.

La distribución natural del guepardo comprende gran parte de África y Oriente Medio. La última estimación es de unos 10.400 guepardos salvajes que quedan en el mundo. Los informes indican que existen en los siguientes países:
   -En África: Argelia, Angola, Benín, Burkina Faso, Botswana, Camerún, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Egipto, Etiopía, Gambia, Kenia, Libia, Malawi, Malí, Mauritania, Mozambique, Níger, Senegal, Somalia, Sudáfrica, Sudán, Tanzania, Túnez, Uganda, Sáhara Occidental, Zambia, Zimbabwe, y la mayor población se encuentra en Namibia. 

         -En Asia: Irán y, posiblemente, Pakistán.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...